Este invierno, Salta despliega su magia con una invitación irresistible: volver a enamorarse de sus paisajes, su cultura y su gente bajo el lema “Salta tan linda que enamora”. La provincia se prepara para recibir a turistas de todo el país con una nutrida agenda que combina atractivos deportivos, culturales y gastronómicos de primer nivel. Entre las principales propuestas para estas vacaciones se destacan el esperado partido de River contra Aldosivi, el desafío aventura Running Trip, el despliegue del Circo Ánima, el exclusivo Calchaquí Wine Tasting, el tradicional Concurso de la Empanada y vibrantes Puntos de Aliento para acompañar a la Selección Argentina. La presentación central de temporada de invierno se realizó en Buenos Aires.
La Ciudad de Salta, con su magnífica arquitectura colonial y sus museos de vanguardia, es el punto de partida ideal para esta aventura invernal. La capital salteña vibra con propuestas que combinan historia y adrenalina: desde pasear por sus calles históricas y descubrir tesoros culturales en sus centros de exposición, hasta ascender en los icónicos Teleférico San Bernardo y Ala Delta para disfrutar de una vista panorámica única del Valle de Lerma.

Para los amantes del movimiento y la naturaleza, la provincia se consolida como un escenario excepcional de turismo activo y de aventura. A través de prestadores especializados, Salta invita a realizar trekking por senderos de variada dificultad, desde caminatas leves en Reservas Naturales provinciales hasta exigentes escaladas en suelos inhóspitos, siempre bajo el vuelo de aves de asombrosos colores. A esto se suman las cabalgatas, una forma emocionante de recorrer montañas y tierras multicolores en un marco de paz absoluta.
Las rutas salteñas
Recorrer las rutas salteñas es adentrarse en una alianza perfecta entre sabores y paisajes únicos. La emblemática Ruta del Vino abarca los municipios de La Viña, Cafayate, San Carlos, Cachi y Molinos, entrelazando la elaboración artesanal con legados ancestrales. El viaje regala la promesa de degustar el Torrontés, el blanco emblema de la región; junto a excelentes Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat y otras variedades que maridan a la perfección con la cocina local.
El camino sorprende a cada paso. Desde La Viña se inicia la aventura hacia Cafayate a través de la impactante Quebrada de las Conchas. En Cafayate, las bodegas abren sus puertas para mostrar sus viñedos, sumando la visita interactiva del Museo de la Vid y del Vino. Más adelante, San Carlos aporta sus vinos pateros, mientras que Cachi, a más de 2.000 metros de altura; aguarda con la calma de su aire puro y cielos despejados. La joya más alta llega en Molinos, donde viñedos con más de 200 años conviven con el vanguardista Museo de la Luz de James Turrell; una experiencia que fusiona vino, sol y arte para el disfrute de los sentidos.
La gastronomía
La gastronomía salteña, elogiada a nivel internacional, es la máxima manifestación de su identidad. Gracias a una geografía que combina todos los relieves y climas, la provincia ofrece una infinita diversidad de productos y recetas transmitidas de generación en generación. Las empanadas, los tamales y las humitas se encuentran en cada rincón, con el atractivo de que cada cocinero guarda su propio secreto de preparación, convirtiendo cada plato en un descubrimiento.

Altura
Para quienes buscan el impacto de la altura, la Puna de los Andes ofrece un escenario inolvidable a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar. Localidades como Santa Rosa de Tastil, San Antonio de los Cobres y Tolar Grande deslumbran con picos de nieves eternas, volcanes, y los tradicionales paseos en llama, una costumbre de antaño que hoy se comparte con los viajeros. A 4.200 metros, el icónico Tren a las Nubes se detiene sobre los 63 metros de altura del Viaducto La Polvorilla para contemplar la inmensidad.
Al caer el sol, el firmamento salteño se convierte en un recurso turístico sin igual, consolidando a la provincia como líder en astroturismo dentro del Norte Argentino. Gracias a una altitud estratégica, una atmósfera ultra seca, nula contaminación lumínica y más de 300 noches despejadas al año, especialmente invierno; los cielos de Salta son una ventana natural al cosmos. Esta innovadora propuesta combina la ciencia con la mística de la cosmovisión andina a través de veladas guiadas por comunidades originarias en los Valles Calchaquíes, travesías nocturnas a pie en la Puna y exclusivas cenas con maridaje bajo las estrellas en bodegas locales.
La noche
La noche salteña continúa siendo una caja de sorpresas donde las peñas se consolidan como el corazón latente de su cultura. Al compás de guitarras, charangos y bombos, músicos locales invitan a residentes y turistas a compartir zambas, chacareras y carnavalitos en un ambiente íntimo y acogedor. Es un espacio de encuentro y camaradería donde también se celebra el baile tradicional y la hospitalidad.
Ese orgullo por las raíces se respira en toda esta tierra gaucha, cuna de poetas y de la Gesta del Héroe Nacional Martín Miguel de Güemes. La identidad salteña se mantiene viva en sus festivales, desfiles y también en la maestría de sus artesanos. Los visitantes pueden descubrir este arte nativo en paseos imperdibles como la feria de la Plaza Güemes, la vibrante Feria de la Balcarce con sus tardes de música y diseño, o la feria en la cima del Cerro San Bernardo, ideal para adquirir ponchos y mantas de lana de vicuña y alpaca. Los fines de semana se suman los rituales locales: la completísima Feria de Vaqueros y la Feria Artesanal de Campo Quijano, donde los trabajos en hierro, madera y cardón se disfrutan a la par de los mejores dulces y platos regionales.
Este invierno, Salta espera a los viajeros para celebrar los sentidos, guitarrear hasta el amanecer y dejarse cautivar por una provincia que está, irremediablemente, tan linda que enamora.

