Por Alejandro Delgado Morales

Tafí del Valle vive su día a día con un armonioso andar y buena parte de sus pobladores expresa una especial satisfacción porque la ONU Turismo tenga al destino en una alta consideración como pueblo turístico. Una amplia recorrida de turismo180grados permitió corroborar que este entrañable rincón de Tucumán tiene tanto para brindar a sus visitantes, como para estar reluciente en la vitrina internacional.

Ubicada a 2.000 metros sobre el nivel del mar y con alrededor de 8.800 habitantes, Tafí del Valle es uno de los asentamientos más antiguos del país. Reúne tradiciones ancestrales, historia jesuítica, gastronomía regional y una fuerte identidad ligada a las comunidades originarias que perduran en la vida cotidiana del valle.

Espléndida Entrada

Su nombre original, Taktillkta, proviene de la lengua ancestral cacán, hablada en la región por diaguitas y calchaquíes, y significa “Pueblo de la Espléndida Entrada”. Esto se hace evidente desde el primer instante: el visitante es sorprendido por la inmensidad del Dique La Angostura, enmarcado por el imponente cerro Ñuñorco. Incluso el camino hacia Tafí constituye una experiencia en sí misma.

Se recorre una de las rutas más escénicas de la Argentina, la Ruta Provincial 307, que despliega más de 1.200 curvas y contra curvas mientras el paisaje muta desde la exuberancia de las yungas hasta la aridez característica del valle.

El hechizo

El hechizo de Tafí del Valle continúa durante toda la estadía a través de su riquísimo patrimonio cultural e histórico. Entre sus imperdibles se encuentran las estancias jesuíticas, los tambos y el Museo Jesuítico de La Banda, que permiten adentrarse en el pasado y en la tradición quesera de la región.

Otra de sus joyas es la Ruta del Artesano, un circuito autoguiado que recorre talleres donde es posible conocer técnicas de trabajo en telar con tintes naturales, piedra y arcilla, transmitidas de generación en generación por las familias vallistas. A ello se suma una gastronomía regional que invita a degustar empanadas, humitas, tamales y locro en cada rincón del valle.

La magia del valle

Asimismo, Tafí del Valle constituye la puerta de entrada para descubrir toda la magia del Valle Calchaquí tucumano. Muy cerca se encuentra El Mollar, hogar del Museo Arqueológico a Cielo Abierto Los Menhires, donde pueden contemplarse las huancas, monumentos ancestrales pertenecientes a la cultura Tafí.

https://www.tucumanturismo.gob.ar/articulos/articulo/739/museo-arqueologico-a-cielo-abierto-los-menhires

Siguiendo por la Ruta 307 se llega a Amaicha del Valle, cuna de la Pachamama. Allí esperan la Bodega Comunitaria Los Amaichas, una de las pocas del mundo administradas por una comunidad originaria.

https://www.facebook.com/bodegalosamaicha?locale=es_LA

Unos kilómetros antes se alza el Observatorio Astronómico de Ampimpa, que invita a descubrir la inmensidad del cielo tucumano.

https://www.observatorioampimpa.com/?_gl=1*bica5k*_up*MQ..*_gs*MQ..&gclid=Cj0KCQjwr4jSBhCSARIsAOX1E-LviqCjziXRvK-lbn1Buu_PFIvjRwFsBhh6gaGiTRpeF04FOsoZfa8aAgoBEALw_wcB&gbraid=0AAAAApk6oxhXo4Vptt1UOisRJQBrRK3ru

Ciudad Sagrada de Quilmes

Más allá de Amaicha aparece una de las grandes joyas del valle: la Ciudad Sagrada de Quilmes, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del continente. Desde allí comienzan a desplegarse los viñedos que dan origen a la Ruta del Vino de Altura de Tucumán.

https://revistadigital.culturademontania.org.ar/articulo/646cc94cfc0d3efac6f6e792