Salir a recorrer la provincia de Buenos Aires siempre es abrir una puerta al encuentro con tradiciones que parecen dormidas y paisajes que, aunque cercanos, guardan la capacidad de sorprender. Este itinerario, que es perfecto para disfrutar este fin de semana largo, propone un viaje de tres días que arranca en Maipú, continúa en Dolores y culmina en General Lavalle, destinos que enhebran una ruta cargada de historia, naturaleza y cultura criolla.

Maipú, la tierra que allana el camino

El viaje comienza en Maipú, un nombre que en lengua mapuche significa “allanar la tierra”. La ciudad se despliega sobre la Ruta Provincial Nº 2 con esa mezcla tan bonaerense de calma rural y ritmo cotidiano. Basta con llegar para descubrir cómo la vida del pueblo se organiza alrededor de la plaza San Martín, flanqueada por la parroquia Nuestra Señora del Rosario. Las familias se sientan en sus bancos, los chicos corren alrededor de la arboleda y todo parece girar en torno a esa geografía mínima pero central.

La identidad maipuense se respira en cada esquina: en los barrios que guardan sus propias plazas, en el polideportivo donde conviven deportes y comunidad, en la economía que late al compás de la actividad agrícola-ganadera. Y sin embargo, lo más atractivo está en sus alrededores. Como un espejo inmenso de aguas profundas, la Laguna Kakel Huincul se abre para quienes buscan pesca, deportes náuticos o, simplemente, un rato de silencio mirando la biodiversidad que la rodea.

Pero Maipú no se entiende sin su costado más tradicionalista. En sus caminos rurales aparecen las viejas estancias y las pulperías, que funcionan como cápsulas de tiempo: paredes gruesas, mostradores de madera, mesas largas que invitan al relato y al brindis. Allí se vive todavía el espíritu criollo que da sentido a propuestas como La vuelta de Pancho Ramos, una cabalgata que atraviesa senderos de campo y culmina, como manda la tradición, entre fogones y guitarreadas.

“Se inició pensando en potenciar a la localidad; salimos desde Maipú y pasamos por estancias locales históricas entre mucho paisaje. La idea es conocer lo que Francisco Ramos Mejía hizo como pionero en la región. El recorrido lo terminamos en Santo Domingo” , contó Angel Farias, miembro organizador de la cabalgata.

El histórico Francisco Ramos Mejia, cuando atravesó el río Salado durante el Tratado Miraflores, compró las tierras a los indios: un hecho disruptivo para la época. Eran tiempos donde se masacraba a las comunidades originarias para quedarse con sus terrenos y don Pancho Ramos los incluyó. “Buscamos generar historia, educación, con la experiencia de la cabalgata en familia, el almuerzo, el fogón, comer campo adentro e integrar generaciones en el encanto del pueblo rural” , agregó.

La localidad también sabe festejar. En Santo Domingo, la fiesta “D’entrando al pago” convoca con música, baile y un aire de pertenencia que envuelve a locales y visitantes. La memoria del Tratado de Miraflores, firmado en estas tierras, se cruza con el presente de un destino que supo hacer de la cultura y la vida al aire libre su carta de presentación. Maipú es, en esencia, un lugar donde la historia se respira en el aire y donde la naturaleza parece hecha a medida para el descanso.

Dolores, el primer pueblo patrio y las aguas termales

A apenas 67 kilómetros de Maipú, la ruta lleva a Dolores, un destino que guarda un título que lo define: el primer pueblo patrio. Allí, la historia no se encuentra solo en los libros, sino en las calles, en los monumentos y en la memoria viva de su gente.

El corazón urbano late en la Plaza Castelli, que rinde homenaje a Pedro Castelli y a la Revolución de los Libres del Sur. La Pirámide inaugurada en 1859, declarada Monumento Histórico Nacional, se levanta como testigo del pasado y punto obligado de cualquier visita. A pocas cuadras, el Museo Provincial Libres del Sur abre sus puertas para contar la historia local desde los pueblos originarios hasta los gauchos, pasando por la evolución del transporte y la fauna regional. Es un recorrido que permite comprender cómo Dolores se fue tejiendo en capas de identidad.

Pero la ciudad no es solo historia: también es espiritualidad. La imagen de la Virgen Nuestra Señora de los Dolores, traída por el presbítero Francisco de Paula Robles, es parte del alma local. Cada 15 de septiembre, miles de fieles se congregan en el Parque Libres del Sur, donde se erige su santuario y el camino de Los Siete Dolores. Ese parque, con su lago artificial, sus circuitos peatonales y su anfiteatro de dos mil personas, se convierte en un espacio de fe y encuentro, rodeado de monumentos históricos y una arboleda que invita al paseo tranquilo.

Dolores guarda, además, un tesoro soñado: el Parque Termal Dolores. En sus 44 hectáreas, las aguas termales dulces y saladas son la promesa de un bienestar distinto, un descanso reparador. Entre cinco piletas, hoteles, cabañas, restaurantes y un centro comercial, uno se encuentra en un paréntesis perfecto para el cuerpo y la mente.

“Las aguas termales brotan de un manantial, cuyos componentes minerales y temperaturas superiores a la media ambiental tienen propiedades curativas y terapéuticas. Acaban con los gérmenes e incrementan la presión hidrostática del cuerpo, por lo que aumenta la presión sanguínea y la oxigenación”, enumeraron desde el Parque Termal.

La experiencia se completa con un guiño a la historia: la antigua estación de ferrocarril, que conserva su estructura original y sigue siendo símbolo de desarrollo regional, como un recordatorio de que cada viaje es también un regreso al pasado.

Dolores es una ciudad donde lo patrio, lo espiritual y lo natural se entrelazan en una trama que invita a ser descubierta a cada paso.

General Lavalle, entre payadores y atardeceres

La última jornada de este recorrido por la provincia de Buenos Aires conduce hacia General Lavalle, en el corazón de los Pagos del Tuyú. Este es un lugar donde la tradición gauchesca y la cultura popular se sienten más vivas que nunca. Aquí nació la leyenda de Santos Vega, el payador invencible cuyas payadas marcaron el alma del lugar. Su memoria se honra en la Fiesta Nacional de Santos Vega, y se guarda en las salas del Museo Regional, donde conviven objetos del famoso payador con una recreación de pulpería y piezas que cuentan la vida rural de otros tiempos.

Digno de su naturaleza impactante, no se puede finalizar el viaje sin hacer senderismo camino a Las Parvas. La experiencia comienza en la tranquera del campo Los Zorzales, son unos 2 kilómetros desde donde se inicia una inmersión en el entorno natural. El camino atraviesa un monte de árboles autóctonos como talas, coronillos y sombras de toro, que conforman un entorno característico del ecosistema local.

“Durante la caminata, se pueden apreciar diversas especies de hierbas como ortiga, menta silvestre y carqueja, además de hongos y otras plantas nativas. Entre ellas, se destaca la presencia ocasional de la orquídea del talar, que crece únicamente en ambientes libres de contaminación” , detalló Gabriela Tellechea, creadora del emprendimiento Ecos del Tuyú e intérprete de sitio.

En cuanto a la fauna, es posible observar aves típicas de los bañados, como patos, flamencos, del pastizal pampeano como zorzales, benteveos, pico de plata, lechucita vizcachera. Al llegar al brazo de la ría, aparecen las gaviotas, los ralladores, el tero real y las garzas: ofrecen un espectáculo natural inigualable. Lo mismo que el cangrejo. “No es raro encontrarse también con algunos mamíferos silvestres como zorro, cuis, mulita y nutria, que completan la riqueza de este sendero de la contemplación”, agregó Tellechea.

Las propuestas continúan en conexión con la naturaleza por la Ría de Ajó, caminos rurales y distintos escenarios de los parajes que son humedales de gran importancia regional.

Y si no es suficiente, General Lavalle no solo tiene en su superficie terrestre variedad de belleza para conocer; en el cielo también llega a sorprender. El astroturismo es una experiencia que invita a contemplar los astros de noche, en distintos escenarios del partido: Casco Urbano, Paraje Las Chacras y Paraje Pavón, áreas rurales y naturales.

“Es una manera diferente de acercar a la comunidad y a los visitantes al patrimonio natural y cultural local, disfrutando de la tranquilidad de nuestros paisajes y del cielo estrellado que caracteriza a Lavalle”, finalizó Gabriela

El patrimonio arquitectónico abarca a la parroquia Nuestra Señora de La Merced, inaugurada en 1892 y de estilo colonial, que se alza como faro espiritual y estético en medio de la ciudad cabecera. El Puerto Pesquero, declarado Puerto Nacional en 1859, guarda una historia que se remonta a los tiempos del bloqueo anglo-francés. Hoy sigue activo, con el movimiento de lanchas y redes que recuerdan que el vínculo con el agua es parte esencial de la identidad local.

Lavalle también guarda historias que pasan de generación en generación, como la de la carnicería El Modelo, la veterana del pueblo, es uno de los comercios más antiguos. 

Osvaldo Luques, más conocido como “el Negro Luques”, tercera generación de carniceros que desde hace 80 años ofrece los mejores productos de la zona en un lugar colmado de historia y de anécdotas.

“Data de los años 1945-1950; comenzó con Don Lorenzo José Luques, mi abuelo, y luego con su padre, Osvaldo Cayetano Luques. Si bien tuvo algunas modificaciones, mantiene intacta gran parte de su construcción, así como también las recetas de sus productos: el chorizo y la morcilla característicos de la zona y elegidos tanto por los clientes como por los visitantes”, rememoró Luques.

Para quienes buscan experiencias más íntimas, el Paraje Pavón ofrece gastronomía típica y fiestas tradicionales como la de la Mujer Rural y la del Artesano, con la calidez de lo simple: una mesa servida, un relato compartido, un aire de campo que invita a quedarse. Otros hitos, como el Parador Galera de Dávila, eco de las mensajerías tiradas por caballos entre Dolores y Ajó, o el histórico Almacén de Ramos Generales Abdala, que funcionó también como hotel y centro comercial, suman capas de memoria a este viaje.

Tres días bastan para descubrir cuánto guarda la provincia de Buenos Aires en sus caminos. Maipú ofrece sus lagunas y cabalgatas, su aire criollo y sus fiestas populares. Dolores abre sus puertas con historia patria, espiritualidad y el relax único de sus termas. General Lavalle regala leyendas gauchas, paisajes protegidos y atardeceres que se graban en la retina. Tres destinos que invitan a viajar este fin de semana largo de agosto y durante todo el año.