La nieve seguirá siendo protagonista durante septiembre en la cordillera neuquina. Con centros de esquí que extienden su temporada, días más largos y temperaturas que comienzan a subir, la provincia propone una forma diferente de despedir el invierno: esquiar en cerro y disfrutar de la primavera patagónica en la base.

De a poco, el invierno comienza a despedirse. Los días se alargan, el amanecer llega más temprano y las primeras señales de la primavera empiezan a aparecer entre los bosques y los pueblos cordilleranos. Pero en Neuquén, septiembre tiene una particularidad: mientras la nueva estación comienza a hacerse sentir, la nieve todavía cubre buena parte de las montañas.

Esa convivencia transforma al último mes del invierno en un momento particular para recorrer la provincia. Las buenas condiciones y la acumulación de nieve registrada en la cordillera permiten prolongar la temporada en los centros de esquí hasta fines de septiembre y, en algunos casos, incluso hasta octubre. Al mismo tiempo, las tardes cada vez más cálidas y las horas extra de luz invitan a descubrir otra cara de los destinos.

Así, un mismo día puede comenzar entre esquíes y terminar con unos mates frente a un lago. Se puede atravesar un bosque cubierto de nieve por la mañana y, algunas horas después, caminar junto a ríos y lagos de deshielo o sentarse al aire libre a contemplar la cordillera. No hace falta elegir entre invierno y primavera: durante septiembre, Neuquén ofrece un poco de los dos.

Para los amantes de los deportes de nieve, las posibilidades se distribuyen a lo largo de buena parte de la cordillera. Chapelco Ski Resort, en San Martín de los Andes, cuenta con 29 pistas y 12 medios de elevación, además de propuestas de esquí y snowboard, escuela para distintos niveles y actividades para toda la familia. Su ubicación y orientación, junto con el bosque nativo que protege las pistas del viento, favorecen la conservación de la nieve durante la temporada.

También sobre el corredor de los Siete Lagos se encuentra Lago Hermoso Ski Resort. Ubicado sobre la Ruta Nacional 40, a 25 minutos de San Martín de los Andes, ofrece seis kilómetros para esquí, snowboard y esquí de fondo, además de caminatas con raquetas, motos de nieve, cabalgatas blancas y alternativas para distintos niveles. Su sistema de fabricación de nieve permitirá extender las actividades una vez comenzada la primavera.

Más al sur, Cerro Bayo acompaña el paisaje de Villa La Angostura. Las recientes nevadas registradas en la localidad permiten proyectar actividad durante las últimas semanas de septiembre, en uno de los destinos donde la montaña se encuentra a pocos minutos del centro de la ciudad y del lago Nahuel Huapi.

Hacia el norte de la provincia y al pie del volcán Copahue, Caviahue Ski Resort proyecta mantener sus actividades hasta el fin de semana largo de octubre. La nieve que caracteriza al destino y la posibilidad de nuevas precipitaciones durante las próximas semanas permiten extender allí una temporada que históricamente se encuentra entre las más largas de la Patagonia.

En Villa Pehuenia-Moquehue, en tanto, Batea Mahuida llega a septiembre con casi dos metros de nieve acumulada en la cumbre. Allí, la experiencia tiene además una postal difícil de repetir: disfrutar de la nieve casi en el interior del cráter de un volcán extinto, rodeado por uno de los mayores bosques de araucarias milenarias de la Argentina.

Pero septiembre también abre posibilidades para quienes prefieren guardar los esquíes o directamente viajar sin ellos. Con jornadas más extensas y temperaturas que comienzan a subir, la cordillera invita a bajar el ritmo: caminar por los bosques, recorrer miradores, acercarse a lagos y ríos, descubrir pequeñas aldeas de montaña o simplemente encontrar un lugar donde sentarse a mirar el paisaje.

La gastronomía neuquina acompaña el cambio de estación con productos que también cuentan parte de la identidad de la provincia: chivito del norte neuquino, cordero, truchas, hongos, chocolates y otros sabores patagónicos que pueden acompañarse con vinos producidos en la provincia, donde el pinot noir se convirtió en la cepa más emblemática y representativa.

Son días en los que todavía viene bien un plato caliente después de la montaña, pero también empieza a aparecer la posibilidad de almorzar al sol o extender una sobremesa durante una tarde que ya no termina tan temprano.

Quizás ahí esté el principal atractivo de septiembre. No es solamente la posibilidad de estirar unos días más el invierno, sino de viajar justo cuando la Patagonia empieza a cambiar. Todavía hay nieve bajo los pies y montañas blancas en el horizonte, pero los días son más largos, el sol empieza a sentirse distinto y la primavera comienza lentamente a transformar el paisaje.

En Neuquén, durante algunas semanas, no hace falta elegir una estación. Se pueden vivir las dos en el mismo viaje.