Además de su reconocida oferta de enoturismo, gastronomía y una intensa agenda cultural, la provincia propone vivir el invierno a cielo abierto. Con montañas nevadas, reservas naturales y paisajes únicos, las Áreas Naturales Protegidas se presentan como una de las mejores alternativas para mendocinos y turistas durante el receso invernal.

Mendoza es sinónimo de grandes vinos, experiencias gastronómicas memorables y una agenda cultural que se multiplica durante las vacaciones de invierno. Pero hay otra cara de la provincia que, en esta época del año, adquiere una belleza especial: la de sus Áreas Naturales Protegidas, donde la nieve, el aire puro y la inmensidad de los paisajes andinos invitan a vivir experiencias inolvidables.

Desde la alta montaña hasta los humedales, pasando por reservas donde habitan especies emblemáticas de la flora y la fauna autóctonas, la provincia ofrece escenarios ideales para quienes buscan conectar con la naturaleza y descubrir el patrimonio ambiental mendocino.

Con el inicio del fin de semana largo y el receso invernal 2026, el Ministerio de Energía y Ambiente informó que todos los servicios destinados a los visitantes se encuentran operativos y preparados para recibir tanto a mendocinos como a turistas que elijan recorrer estos espacios protegidos.

Cada Área Natural Protegida ofrece una experiencia diferente. Senderos interpretativos, miradores panorámicos, centros de visitantes y recorridos que permiten conocer la biodiversidad local forman parte de una propuesta que combina recreación, educación ambiental y conservación.

Uno de los destinos más emblemáticos continúa siendo el Parque Provincial Aconcagua. Durante la temporada invernal, las visitas turísticas se realizan a través del sector Horcones, desde donde es posible contemplar la majestuosidad del cerro más alto de América, rodeado por un paisaje que en invierno adquiere una belleza imponente gracias a la nieve y la pureza del cielo cordillerano.

Otra de las experiencias imperdibles es recorrer la Reserva Natural Laguna del Diamante, cuyo acceso durante esta época del año se encuentra habilitado hasta el paraje Alvarado. Incluso sin llegar a la laguna, el recorrido permite disfrutar de algunos de los paisajes más impactantes de la cordillera mendocina, donde el silencio y la inmensidad se convierten en protagonistas.

Las Áreas Naturales Protegidas complementan de manera perfecta la oferta turística de Mendoza. Después de una mañana recorriendo una bodega, degustando vinos de clase mundial o disfrutando de la gastronomía regional, la naturaleza ofrece otra forma de descubrir el destino: caminando entre montañas, observando la fauna silvestre o simplemente contemplando paisajes que parecen infinitos.

Esta combinación de experiencias es uno de los grandes diferenciales de Mendoza. En una misma estadía es posible disfrutar de un almuerzo entre viñedos, asistir a un espectáculo durante las vacaciones de invierno y, al día siguiente, recorrer algunos de los ambientes naturales mejor conservados del oeste argentino.

Para garantizar una experiencia segura y responsable, las autoridades recomiendan planificar la visita con anticipación, consultar el estado de cada área, respetar las indicaciones de los guardaparques y transitar únicamente por los circuitos habilitados. De esta manera, cada visitante contribuye a preservar estos ecosistemas para las futuras generaciones.

Toda la información sobre horarios, tarifas, requisitos de ingreso, actividades disponibles y reservas puede consultarse en el portal oficial del Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Mendoza.

“Este invierno, Mendoza vuelve a demostrar por qué es uno de los destinos más completos de Argentina”, sostienen las autoridades turísticas provinciales.

A su reconocida propuesta de enoturismo, gastronomía, cultura y entretenimiento suma la posibilidad de descubrir una naturaleza imponente, donde cada sendero, cada mirador y cada paisaje invitan a detenerse, respirar profundo y disfrutar de la inmensidad de los Andes.