El titular de la Secretaría de Turismo de La Pampa, Saúl Echeveste, trazó un pormenorizado análisis de lo que acontece en el sector a nivel nacional y el impacto de las decisiones tomadas por el Gobierno nacional en el universo turístico. «El modelo económico actual ha transformado a la Argentina en un destino prohibitivo. Durante 2025, el desequilibrio en los flujos de viaje fue abismal: por cada extranjero que pisó suelo argentino, dos argentinos prefirieron gastar sus ahorros en el exterior», señaló el funcionario provincial.

Descripción de Echeveste:

Déficit turístico: los residentes gastaron afuera unos US$ 7.164,2 millones, mientras que el ingreso por visitantes internacionales apenas alcanzó los US$ 3.110 millones.

Caída del receptivo: las llegadas de extranjeros cayeron un 19,7% en 2025. En febrero de 2026, la estrepitosa caída de visitas por vía aérea fue del 25,2%, contrastando con un aumento del 55,1% en argentinos huyendo hacia destinos internacionales.

«Esta fuga no es casualidad. Las políticas implementadas han encarecido a la Argentina en dólares, logrando el peor de los mundos: somos demasiado caros para el turista extranjero y expulsamos al nacional que todavía tiene capacidad de consumo», dijo Echeveste en declaraciones a la Agencia Provincial de Noticias.

De la recuperación post-pandemia al abismo del déficit

Al observar la evolución histórica dijo que el gobierno nacional «ha logrado interrumpir el ciclo de recuperación que el sector venía experimentando tras el golpe del COVID-19. Mientras que en 2022 y 2023 la Argentina mostraba una recuperación parcial y sostenida, llegando a recibir unos 11 millones de visitantes extranjeros en 2024, la gestión actual ha revertido la tendencia de forma dramática”.

Agregó que “los datos oficiales del INDEC para 2025 son lapidarios: el turismo receptivo se desplomó a menos de 8,8 millones de visitantes, mientras que las salidas de argentinos al exterior se dispararon un 38,6%, alcanzando casi 19 millones de viajeros. Este escenario ha hundido al país en un déficit profundo, con un balance negativo de divisas que ronda los US$ 4.054 millones; una cifra que no es más que el resultado directo de una política económica que asfixia el turismo interno y regala el consumo nacional a otros destinos».

El golpe a la Hotelería y Gastronomía

Según consideraciones del secretario, «el impacto en las provincias es devastador. La combinación de tarifazos en servicios (luz, gas) y el aumento desenfrenado de combustibles ha destruido la rentabilidad de las PyMEs del sector. A esto se suma el deterioro de la red vial, que desalienta cualquier intento de recorrer el país».

A modo de ejemplo del «enfriamiento», Echeveste hizo referencia al reciente fin de semana largo del Día del Trabajador:

Menos viajeros: una caída interanual del 8%.

Estadías cortas: el promedio bajó a solo 2 días, un retroceso del 25,9% respecto al año pasado.

Gasto real en baja: el consumo diario cayó un 1,6% en términos reales, con un fuerte peso del «excursionismo» de quienes viajan en el día para no gastar en alojamiento.

«Para el argentino promedio, las vacaciones hoy son un recuerdo lejano. Con salarios destinados casi íntegramente a cubrir alquileres y alimentos, el consumo turístico ha quedado fuera del alcance de la clase trabajadora. Mientras tanto, la hotelería formal debe competir en condiciones desiguales contra plataformas de alquiler temporario que operan sin las cargas impositivas ni laborales que el Estado le exige al sector establecido», describió.

La Pampa: el impacto de una crisis que aísla

A modo de conclusión, el secretario de Turismo advirtió que la Provincia de La Pampa «sufre con especial dureza este descalabro nacional. Mientras el consumo se desploma, el abandono sistemático de rutas nacionales clave, actúa como una barrera física que aísla a nuestras localidades y liquida la competitividad de la economía regional”.

“En este escenario de desidia por parte del Estado nacional, los establecimientos pampeanos quedan atrapados bajo una presión fiscal asfixiante, peleando ya no por crecer, sino por sobrevivir a un modelo que nos está borrando del mapa turístico para favorecer destinos extranjeros. La fotografía del 2026 es clara: un turismo receptivo debilitado, economías regionales asfixiadas y un saldo económico negativo que drena las reservas del país. Sin políticas públicas consistentes que entiendan al turismo como un motor de desarrollo y no como una caja para el ajuste, el sector seguirá sumergido en este estancamiento estructural que hoy se asemeja a las peores crisis de nuestra historia reciente», se explayó.