El Indio Solari marcó un camino desde diferentes planos y así está quedando reflejado en múltiples rincones del país con tantas expresiones populares que sólo pueden llamarle la atención a quienes están lejos de los sentimientos callejeros. Natural que es inexplicable para los matemáticos de la vida. Y en el contexto general, al momento de repasar la manera en que este ícono emblemático le movió el piso a multitudes, el turismo también entra en escena. Y si se cree que no, basta con hacer un repaso.
Caravanas de autos, micros, motos o casas rodantes salían a conquistar rutas y caminos cercanos o lejanos. Noches de campamentos, cabañas, hoteles. Días de restaurantes, sánguches de milanesas al paso y bebidas donde pintara.
La llamada «Misa Ricotera» fue mucho más que un recital. Fue uno de los movimientos culturales itinerantes más grandes que conoció la Argentina.
Tandil, Junín, Mendoza, Salta, Gualeguaychú, Olavarría. Cada ciudad se convertía por un fin de semana en el centro de una enorme peregrinación popular, nacional y regional.
Mucho antes de que existieran los influencers de viajes o las redes sociales, miles de argentinos ya organizaban escapadas siguiendo una pasión. Viajaban para compartir una experiencia, para encontrarse con amigos de otras provincias y para sentirse parte de una comunidad.
Sorprendía cómo llegaba a destino desde un auto atado con alambre, hasta un grupo que tenía con qué y arribaba en avión: Música, pasión y energía positiva en movimiento. La economía activa, el sector turístico agradecido.
Turismo de experiencias
El impacto del Indio contribuyó también al turismo.
La descentralización de los escenarios: Para escapar de las lógicas comerciales tradicionales y de las grandes masas de Buenos Aires, Solari eligió estratégicamente llevar sus espectáculos a ciudades del interior del país. Localidades como Tandil, Olavarría, Junín, Gualeguaychú, Salta y San Martín (Mendoza), por ejemplo, se transformaron repentinamente en los epicentros de un flujo de viajeros masivo e inédito para sus infraestructuras locales.
Microeconomías regionales activadas en tiempo récord: Cada una de las convocatorias del Indio Solari reunía de forma habitual a contingentes de entre 150,000 y más de 200,000 personas procedentes de todas las provincias argentinas. Este arribo masivo generaba un impacto económico de enorme magnitud para las ciudades anfitrionas mediante:
Ocupación: La ocupación completa de campings, plazas públicas y patios particulares habilitados por los residentes. Un fuerte incremento de ventas en comercios minoristas, estaciones de servicio, supermercados y gastronomía regional.
Identidad colectiva: La travesía hacia el show constituía una parte fundamental del ritual cultural. Miles de fanáticos organizaban traslados en micros de larga distancia, trenes o vehículos particulares compartidos que salían con días de anticipación. Esta dinámica convirtió al rock nacional en una herramienta indirecta de descubrimiento geográfico, integración cultural y fomento de las rutas viales argentinas, donde el destino final era el recital, pero el valor agregado radicaba en los lazos formados a lo largo del camino.
Foto: La Gaceta (Tucumán)

