Haydee: Travesía al Fin del Mundo en un Ford T modelo 1924

𝐇𝐚𝐲𝐝𝐞𝐞: 𝐓𝐫𝐚𝐯𝐞𝐬𝐢́𝐚 𝐚𝐥 𝐅𝐢𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨 propone mucho más que un viaje. Se trata de una experiencia cultural y audiovisual protagonizada por un 𝐅𝐨𝐫𝐝 𝐓 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨 𝟏𝟗𝟐𝟒, que busca recorrer la costa argentina desde Algarrobo (partido bonaerense de Villarino) hasta Ushuaia con partida el 3 de marzo, contando historias de pueblos, rutas y personas. Detrás del volante está 𝐉𝐮𝐥𝐢𝐨 𝐃𝐮𝐩𝐨𝐧𝐭, quien transformó una pasión heredada en una travesía cargada de memoria y emoción. El auto se constituiría en el modelo Ford T con más kilómetros realizados del mundo.
El vehículo, bautizado 𝐇𝐚𝐲𝐝𝐞𝐞, no es solo un auto centenario: es una reliquia familiar que conecta generaciones y revive relatos nacidos en la infancia, inspirados por su abuela y por aquellos caminos de tierra que marcaron una época.

En 2025, el Ford T ya había recorrido el país en una primera experiencia que alcanzó 𝟕.𝟑𝟎𝟎 𝐤𝐢𝐥𝐨́𝐦𝐞𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐲 𝟕𝟗 𝐥𝐨𝐜𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬, generando encuentros, anécdotas y una comunidad que hoy sigue cada etapa del viaje en redes sociales. Cada parada se convirtió en un puente entre historias locales y la pasión por el patrimonio automotor.
La nueva travesía apunta a profundizar ese espíritu: 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐚𝐫 𝐯𝐢𝐯𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐫𝐞𝐬𝐜𝐚𝐭𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐦𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨𝐬 𝐲 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬𝐭𝐫𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐯𝐢𝐚𝐣𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐦𝐢𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐥𝐨𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝, sino por las personas que aparecen en el camino. Averías, charlas improvisadas y gestos de hospitalidad forman parte de un relato auténtico que busca mantener vivo el pasado sobre ruedas.
Con miles de seguidores y cobertura diaria prevista en redes, la propuesta también invita a municipios, empresas y comunidades a sumarse como parte de 𝐮𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐦𝐨𝐯𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨, donde el patrimonio, el turismo y la emoción se entrelazan en cada kilómetro.

SOÑADORES
“𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐡𝐚𝐲𝐚 𝐬𝐨𝐧̃𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐚𝐥 𝐯𝐨𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞, 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐞𝐧𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐚́ 𝐮𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐥 𝐡𝐨𝐫𝐢𝐳𝐨𝐧𝐭𝐞”, se reflexiona en torno de la iniciativa.
Y sostienen que “hay pasiones que se heredan como un amuleto sagrado. En las manos de Julio, el Ford T dejó de ser una máquina para convertirse en un puente hacia la infancia”.
Lo que empezó con revistas y cuentos de abuela, floreció en una travesía épica bajo el sol de enero: 7.300 kilómetros de nostalgia viva.
JULIO
Julio habita un sueño de hierro y viento. Su corazón no marca el tiempo en segundos, sino en las revoluciones de un motor que late con el eco de su infancia.
“Todo comenzó con el perfume a papel viejo de unas revistas Automundo y los relatos de su abuela, aquella mujer audaz que, sobre un Ford T, desafiaba los kilómetros de tierra para alcanzar el abrazo de su amado. Ella no solo lo crió; le sembró en la sangre la semilla de lo imposible”, relatan.
No es solo un automóvil centenario de chapa curtida; es una dama de metal con alma de mujer y cicatrices que cuentan historias.
Cuando Julio enciende sus motores, no busca la gloria de las cámaras ni la urgencia del cronómetro; busca el roce del aire en la cara, el sabor de una empanada compartida con un desconocido y la melodía de los relatos que nacen a la vera de la ruta.
«No busco llegar rápido, busco que el camino cuente secretos a cambio de un encuentro o una sonrisa. Haydée mi Ford con espíritu de mujer, lleva en sus faroles la luz del campo de Algarrobo y en su chasis el coraje de una estirpe que sé que la verdadera libertad tiene cien años de historia», expresa.
Para seguir la travesía:
https://www.instagram.com/elviajedehaydee?igsh=dnR4aTV2MnJqNm1i
