Entre volcanes, lagos, bosques y comunidades ancestrales, el Parque Nacional Lanín se ha consolidado como uno de los principales destinos de turismo de naturaleza de Argentina. Detrás de cada experiencia turística existe un trabajo permanente de planificación, formación profesional, conservación y articulación territorial que busca compatibilizar el disfrute de la naturaleza con la protección de uno de los patrimonios ambientales y culturales más valiosos de la Patagonia.

Por Lic. María Virginia Gallardo

El amanecer sobre el volcán Lanín, los bosques que rodean el lago Lácar, las playas del Huechulafquen, las araucarias de Ruca Choroy, los senderos de Quillén, los paisajes de Ñorquinco, las aguas del Curruhué, los rincones del Filo Hua Hum y los entornos naturales de Meliquina forman parte de las experiencias que cada año atraen a miles de visitantes al Parque Nacional Lanín.

Ubicado en el Sudoeste de la provincia de Neuquén, el Parque protege bosques andino-patagónicos, lagos de origen glaciario, volcanes, ríos, sectores de estepa y ambientes de alta montaña. Esta diversidad de paisajes permite desarrollar numerosas actividades recreativas y turísticas durante todo el año.

Pero disfrutar de estos espacios requiere mucho más que llegar al destino. Implica organizar la visita, brindar información, prevenir riesgos, mantener infraestructura y senderos, formar profesionales y establecer condiciones que permitan que el turismo se desarrolle sin comprometer los valores que motivaron la creación del área protegida.

Ese es uno de los grandes desafíos de gestionar un destino de naturaleza: encontrar un equilibrio entre el disfrute, la seguridad, la conservación y las distintas formas de vinculación de las personas con el territorio.

Del paisaje a la gestión: qué significa el uso público en un área protegida

En la Administración de Parques Nacionales, el uso público comprende el conjunto de estrategias, servicios e instrumentos destinados a organizar la visita, la recreación y el turismo en las áreas protegidas. Incluye infraestructura, información al visitante, educación ambiental, seguridad, interpretación del patrimonio y monitoreo de impactos.

Por eso, gestionar el uso público no significa simplemente recibir visitantes. Supone generar las condiciones para que las personas puedan conocer y disfrutar el área protegida, al mismo tiempo que se promueve el respeto por sus valores naturales y culturales.

La conservación, en este sentido, no constituye un obstáculo para el turismo. Es la condición que permite que el destino mantenga en el tiempo aquello que lo hace atractivo.

Un mosaico de paisajes y experiencias

Con aproximadamente 412.000 hectáreas protegidas en la provincia del Neuquén, el Parque Nacional Lanín resguarda algunos de los ambientes más representativos de la Patagonia argentina.

Esta diversidad territorial posibilita una amplia variedad de propuestas: caminatas, trekking, observación de flora y fauna, pesca deportiva, cabalgatas, actividades náuticas y cicloturismo, entre otras.

Sin embargo, no todos los ambientes presentan las mismas condiciones. Cada sector posee diferentes niveles de fragilidad y requiere respuestas específicas en materia de infraestructura, información, seguridad y manejo de visitantes.

La diversidad que convierte al Lanín en un destino atractivo también plantea la necesidad de una gestión capaz de reconocer las particularidades de cada lugar.

Los guías: profesionales que conectan al visitante con el territorio

El crecimiento de las actividades al aire libre ha impulsado la profesionalización del turismo de naturaleza. Los guías cumplen un papel fundamental: acompañan a los visitantes, interpretan el territorio, gestionan riesgos y contribuyen a promover buenas prácticas durante las actividades.

El sistema de habilitaciones de la Administración de Parques Nacionales contempla profesionales especializados en turismo convencional, montaña, actividades náuticas, pesca deportiva, cabalgatas, cicloturismo y otras modalidades de turismo activo.

A ello se suma la figura del guía de sitio local, integrada por pobladores criollos y miembros de comunidades mapuches que aportan conocimientos vinculados con la historia, la cultura y las particularidades de cada territorio.

La tarea de estos profesionales trasciende el acompañamiento. En muchos casos son quienes permiten que el visitante comprenda el lugar que está recorriendo y establezca una relación más respetuosa con el ambiente y con quienes habitan el territorio.

Turismo y conservación: cuando la actividad forma parte del manejo

En un área protegida, determinadas actividades turísticas y recreativas pueden integrarse a estrategias específicas de manejo ambiental.

Un ejemplo es la caza deportiva autorizada, desarrollada bajo pautas y condiciones particulares. En el Parque Nacional Lanín, estas acciones se encuentran vinculadas principalmente con el manejo de poblaciones de ciervo colorado y jabalí europeo, especies introducidas que generan impactos sobre los ecosistemas locales.

El manejo poblacional busca reducir esos impactos sobre la vegetación, los hábitats y las especies nativas, articulando objetivos de conservación con actividades reguladas y planificadas.

Este tipo de situaciones permite comprender que la gestión de un área protegida requiere decisiones complejas, en las que el conocimiento científico y técnico se combina con herramientas de manejo y regulación.

Un territorio natural y cultural

El Parque Nacional Lanín no es solamente un espacio de gran valor natural. Es también un territorio atravesado por historias, saberes, formas de vida y prácticas culturales que forman parte de su identidad.

Las comunidades mapuches y los pobladores criollos mantienen vínculos históricos con estos paisajes y son actores fundamentales en la construcción del territorio actual.

Incorporar esta dimensión a las experiencias turísticas permite comprender que los paisajes no son únicamente escenarios naturales. Son espacios habitados, interpretados y resignificados a lo largo del tiempo.

Para quienes visitan el Parque, conocer esta dimensión puede transformar la experiencia: detrás de un lago, un bosque o un sendero también existen historias, conocimientos y vínculos que forman parte del patrimonio del lugar.

Construir acuerdos para gestionar el destino

Gestionar el turismo en un área protegida requiere la articulación entre múltiples actores. Organismos públicos, municipios, comunidades mapuches, prestadores de servicios, pobladores y visitantes participan, desde diferentes roles y responsabilidades, en la construcción cotidiana del uso público.

A esta red se suma el trabajo de quienes hacen posible el funcionamiento del Parque: guardaparques, brigadistas, profesionales, técnicos, personal administrativo, investigadores, trabajadores de mantenimiento y equipos operativos.

La prevención y el combate de incendios forestales, el monitoreo ambiental, la investigación, la atención de visitantes, el mantenimiento de senderos, caminos y puentes, la reparación de vehículos y equipamiento, la gestión administrativa y la ejecución de obras son algunas de las tareas que sostienen diariamente el funcionamiento del área protegida.

Gran parte de este trabajo permanece invisible para quienes llegan como visitantes. Sin embargo, resulta indispensable para garantizar la protección del patrimonio, la seguridad de las personas y el funcionamiento de los servicios e instalaciones.

En este contexto, el diálogo, la cooperación y la construcción de acuerdos son herramientas fundamentales para abordar los desafíos que plantea el crecimiento del turismo.

Naturaleza para todos: el desafío de la accesibilidad

El turismo de naturaleza también plantea el desafío de ampliar las oportunidades de acceso y disfrute de los espacios protegidos.

La accesibilidad no se limita a la infraestructura. También comprende la disponibilidad de información clara, servicios adecuados y herramientas que permitan a cada persona planificar su visita de acuerdo con sus características y necesidades.

Avanzar hacia experiencias más accesibles, seguras e inclusivas contribuye a fortalecer el vínculo entre la sociedad y las áreas protegidas y, al mismo tiempo, favorece una mayor valoración del patrimonio natural y cultural.

Lanín: un destino que se construye todos los días

La fortaleza del Parque Nacional Lanín como destino turístico no depende únicamente de la belleza de sus paisajes. También está vinculada con la capacidad de gestionar responsablemente un territorio complejo y diverso.

El desafío consiste en sostener una propuesta turística de calidad sin perder de vista aquello que hace posible su existencia: los valores naturales, culturales y sociales del área protegida.

La formación profesional, la accesibilidad, la seguridad, el conocimiento del territorio, la participación de los distintos actores y una adecuada planificación del uso público son herramientas fundamentales para afrontar ese desafío.

El futuro del turismo en el Parque Nacional Lanín dependerá, en buena medida, de la capacidad de seguir construyendo una relación equilibrada entre las personas, las comunidades y la naturaleza.

Conservar, entonces, no significa solamente proteger paisajes extraordinarios. También significa cuidar las experiencias, los conocimientos, los vínculos y los valores que hacen del Lanín un territorio único para quienes lo habitan y para quienes lo visitan.

FUENTES CONSULTADAS

Administración de Parques Nacionales. (2015). Manual de estudio para los guías. Parque Nacional Lanín.

Administración de Parques Nacionales. (2025). Reglamento de Guías de las Áreas Protegidas Nacionales. Resolución N.º 61/2025. Boletín Oficial de la República Argentina.

Administración de Parques Nacionales. (2025). Reglamento de Permisos Turísticos. Resolución N.º 62/2025. Boletín Oficial de la República Argentina.

Administración de Parques Nacionales, Dirección Nacional de Uso Público. (2025). Clasificación y características de las categorías, obligaciones y requisitos particulares para Guías de Turismo Especializado y Guías de Sitio. Disposición N.º 31/2025. Boletín Oficial de la República Argentina.

Argentina. (1980). Ley N.º 22.351 de Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales. Boletín Oficial de la República Argentina.

Organización Mundial del Turismo (OMT). (2004). Indicadores de desarrollo sostenible para los destinos turísticos: guía práctica. Madrid: Organización Mundial del Turismo.

Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). (2018). Tourism and Visitor Management in Protected Areas: Guidelines for Sustainability. Gland, Suiza: IUCN.