La riqueza tradicionalista, cultural y gastronómica de la provincia de Buenos Aires ofrece especialmente cada fin de semana un amplio menú de propuestas para vivir intensamente. Un atractivo exponente de este espectro es el pueblo de Tomás Jofré, en el partido de Mercedes, ubicado a poquito más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires por la Ruta Nacional 5, en el que viven permanentemente unas 80 personas y que tiene fines de semana con casi 7000 visitantes para disfrutar principalmente de carne asada. Visitantes que al ingresar nomás al pueblo se encuentra con un atractivo personaje de más de 8 décadas invitando a ingresar al “El Campo de Carmelo”, su propio emprendimiento familiar.

Carmelo Macedonia encabeza un amigable restaurante de campo en el que no sólo se puede disfrutar de un asado Premium, sino también de esas pastas caseras que cualquier mortal se esmera en buscar: “Las hacemos a mano, con recetas de la familia”, afirma el cordial hijo de sicilianos y hábil carpintero de oficio, que le permitió construir dos cabañas vecinas al restaurante.
“Quería tener una quinta para pasar los fines de semana con la familia”, dice y menciona los comienzos con su esposa Genoveva vendiendo mermeladas y conservas que producían, además de salames quinteros y huevos a principios de los noventa.
Del almacén al comedor
Carmelo construyó una pequeña casa que servía como almacén y estuvieron más de una década. El 25 de mayo de 2025 abrieron el comedor que está en la entrada a Tomás Jofré.
Es un exponente vivo de una Argentina que aún está vigente en el campo mercedino. Y aún más en pueblos como Tomás Jofré, donde la tradición de los inmigrantes aún es muy pronunciada.

“No hacemos clientes, hacemos amigos”
Esta frase enseña el camino de ingreso al salón comedor y turismo180grados pudo comprobar que no se trata de algo simbólico, sino que configura el cálido ámbito donde luce una atención amigable.
Rocio toma los pedidos y se esmera por interactuar con una cordialidad natural, en tanto que el propio Carmelo se acerca a las mesas para testear la calidad y confraternizar.
De carne somos… Pero las pastas despiertan suspiros
Tanto la carne como su preparación en un asador criollo externo, a la leña, invitan a zambullirse en el placer de comer. Pero las pastas rellenas llegan hasta las fibras gastronómicas más profundas por su condición artesanal.
Y hay un generoso espacio para vegetarianos, tanto por las propias pastas como para, por ejemplo, emparedados de berenjenas.
Los postres se ubican en el mismo plano, tanto por su calidad como por su variedad, pues desde una tradicional cassata tricolor con una decoración de chocolate, pasando por zapallos en almíbar y un potente flan mixto, entre tantos otros, colman por lejos las expectativas.
Están las opciones de menú libre, con bebidas incluídas (desayuno y almuerzo o almuerzo y merienda) o a la carta.

El salón y los chicos
Un metegol tradicional convoca a algún juego de ocasión. Un jenga de grandes piezas desafía a los habilidosos. Y para los más chicos, una mixtura de cuentos y crayones son muy buena compañía para días como los que tocan en estos tiempos.
En el amplio parque exterior se pueden imaginar unos pases futboleros, una tranquila ronda de mates o bien, una siesta reparadora en reposeras…

Todo el día
La propuesta es amplia y generosa… Tortas fritas por la mañana en la opción desayuno o pan casero con dulce de leche, mermeladas caseras y manteca en la elección merienda, todo acompañado por mate, café o tés.

Mercedes
Desde 1865, la ciudad de Mercedes es la cabecera del partido homónimo, situada a 96 kilómetros de la Capital Federal y a 152 kilómetros de La Plata.
Surgió en 1745 como un fortín, que albergó un poblado en 1752 a la postre trasladado al lugar actual en 1779.
Es sede de la Fiesta Nacional del Salame Quintero, la Fiesta Nacional del Durazno y la Fiesta Provincial de la torta Frita.

